Tuesday, December 11, 2012

"El diablo a todas horas" de Donald Ray Pollock

Una de mis últimas lecturas. Y sigue rondando.

El diablo a todas horas, Donald Ray Pollock, Libros del silencio, 2012

Hace cosa de algo más de un año y medio, escribí cuatro líneas sobre un libro de cuentos que me pareció lo mejor que había leído hasta ese momento y del que decía que con seguridad sería lo mejor que habría leído en lo que quedaba de año. Me estaba refiriendo a Knockemstiff de Donald Ray Pollock y, efectivamente, fue el mejor libro leído en el 2011 con mucha diferencia. Una obra dura, cruda e irónico y el pensamiento insistente dentro de mi cabeza que me iba machando, estás leyendo algo grande.

Se acaba el 2012 y llega a las librerías el nuevo libro de Donald Ray Pollock y su primera novela. Volvemos a la esa maldita hondonada de Knockemstiff de la que es imposible salir y volvemos con una historia cruda, dura, violenta, sucia, oscura, malsana, irónica y... tierna. Personajes que buscan la salvación, la felicidad y salir del sucio agujero donde viven, pero siempre lastrados por su propia incapacidad. Pero, veamos, que nadie se lleve a engaños. Aquí no hay estudiantes de bellas artes con problemas morales. Aquí hay psicópatas con ínfulas artísticas, camareras degradadas que conservan algo de una patética inocencia, polis corruptos, falsos predicadores, veteranos de una guerra que erigen un altar de sangre en mitad de un bosque, sueños destrozados, muertos, sangre y una catálogo de barbaridades que incomoda.

Y sí, vuelven las sombras de Caldwell, de O'Connor, de Faulkner, y se añaden Cain y Thompson, pero siempre conservando una voz personal y un estílo preciso y ajustado. Porque si Donald Ray Pollock no fuera un gran escritor, este libro no se aguantaría. No hay melodrama ni hay tremendismo pese a lo que cuenta y lo fácil que resultaría con tanta sangre, violencia y degradación.  No se recrea, lo retrata... y lo hace así porque para los personajes esta violencia es su día a día, su cotidianidad...

Una gran novela, una gran lectura... de las que sacuden por dentro y resultan hipnóticas y fascinantes por lo que cuenta y, sobre todo, por como lo cuentan. Una técnica narrativa que despierta una terrible envidia.

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