Hoy me he dado cuenta de que estoy viviendo un tópico.
- ¿El de dios griego atrapado en el cuerpo de un humano tirando a normalucho y algo limitado?
No, porque más bien soy un tipo normal atrapado en el cuerpo de un dios griego.
- ¿El de ser el elegido para llevar la paz a un reino mágico?
No, porque ese ya lo he vivido.
- ¿El de atrapar el momento y vivir cada minuto como si fuera el último apurando la vida en cada una de sus hermosas gotas?
No, porque es agotador vivir con esa presión de vivir en toda su intensidad... con lo que me gusta no hacer nada y aburrirme.
Ninguno de estos. El tópico que estoy viviendo es que el apunto en el título de la entrada y que parece que no os habéis tomado el detalle de leer.
- Ah, que estás de Rodríguez.
Sí. Siguiendo esa honrosa tradición que, como nos enseño Billy Wilder en La tentación vive arriba, abarca del inicio de la humanidad cuando los hombres y las mujeres luchaban en bikinis de piel con los dinosaurios y los hijos tonticos de los ángeles que cohabitaron con mujeres gigantes construían las pirámides de Egipto hasta el día de hoy, me he quedado solo en casa mientras A. y los nenes se han ido a la playa a pasar unos días. Vamos igualito que los ilustres Tom Ewell, Manolo Gómez Bur, Alfredo Landa, Antonio Ozores y muchos otros que pasan el verano en la ciudad intentado entrar en boites, ligar con suecas o escaparse del pelota del jefe.
Así que durante tres días estoy solo en casa con las gatas. ¿Y a qué me dedico? Escribo poco, pero escribo. Me entretengo con novelas románticas muy subidas de tono protagonizadas por vampiros cachondones y aguerridas muchachas y escucho zarzuela con cierta predilección por Vives y Barbieri. Me voy a dormir tarde y me dejo mangonear por dos gatas que pasan de mí hasta la hora de comer, claro, y la hora de despertarme mordiendo los pies porque es hora de comer claro.


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