Al despertar, se encuentra uno con una caja y dentro de ella, un huevo de dragón.
Con sus guardianes, claro.
Las tan ansiadas pezoneras de stripper venida a menos.
No son buenos tiempos para ser un guardián espacial
Y libros fantásticos, juveniles, amorosos, pa listos y pratchianos.
Unos por cumpleaños, otros por coincidencia temporal. Pero todos cuentan.
Además de felicitaciones y tener a mi lado a la más mejor mujer del mundo que hace gorras y dibujitos y pese a todo sigue con la cabeza alta, las alas desplegadas luchando por hacer lo que sueña hacer con su vida. No hubo en todo el día de ayer ningún cliente imbécil en la tienda (vale que no saliera del almacén y no me enfrentara a la realidad) y no hizo frío y los gatos estaban mu graciosos (sí, estoy enamorado de ellos, ¿qué pasa?).
Y para acabar el día, recibo la noticia de que mi mejor amiga tuvo a su Alejandra el día diez y que tanto madre como pequeña están hermosas, sanas y felices. Y consigo hablar hablar con Aurora después de tres años y pico de no vernos y dos años sin oír la voz del otro. Cosas de tener un océano en medio. Pardiez, cómo añoro La Habana.




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