He estado muy callado estos días. Motivos ha habido. Cuestión de prioridades. Como ya os dije, Niño Lobo había estado malito, pero luego se puso bueno. Pues nada, al quitar la medicación la inflamación que sufría vuelve y a los dos días acaba pareciendo un extra en una convención de trekkis. En concreto a este:
Susto para el cuerpo (sobre todo para el de la mama), corre corre que te pillo, vamos para el hospital, aquí no, al otro hospital, vamos para allá, que ya me quedo yo con Niña Zombie de charla y paseo y acaba la tarde operando de urgencia a Niño Lobo. No entraré en detalles... digamos que operaron al chaval y le limpiaron lo que te le tenían que limpiar. Y todo gracias al servicio de neurología del hospital y su genial proceso de miniaturización y limpieza.
El chaval con una cicatriz bien chula y recuperándose a con ganas y alegría. Los padres, familiares, amigos y villanos con un susto en el cuerpo de los de mucho miedo y no desear a nadie. A día de hoy, Niño Lobo está bien, está sano y está fuerte. ¿Qué como lo sé? Porque come, ríe, dibuja y se mete conmigo. Los cuatro síntomas de la salud de hierro.
Ahora le queda un mes de hospitalización para que todo esté bien. Paciencia, visitas de adultos y horas de aburrimiento por delante. Si alguien quiere contribuir a la lucha contra el aburrimiento de un Niño Lobo de seis años con la donación a fondo perdido de una maquinita con juegos (o una casa en Florencia, o una cuenta suculenta, o la patente de un buen invento, o la mitad de los derechos de las canciones de los Beatles, que se ponga en contacto conmigo).
Y por eso estos días he estado en silencio. Prioridades. Con un niño en el hospital al blog pueden darle mucho por sálvese sea la parte.
Monday, March 5, 2012
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