El desprecio y ninguneo que los medio de comunicación otorgan al premio de álbum ilustrado.
En los diferentes periódicos que hoy he consultado (El Periodico de Catalunya, La Vanguardia, Qué, La Razón, Avui, etc.) se hacían reportajes más o menos amplios sobre el Premi Llibreter, pero casi en exclusiva a la categoría de novela. Se incluía fotos y entrevistas a los ganadores. Se loaban las virtudes de las obras ganadoras (Maletes Perdudes de Jordi Puntí publicada en catalán por Empúries y en castellano por Salamandra, y Olive Kitteridge de Elizabeth Srout publicada en catalán por 1984 y en castellano por El Aleph) y se decía que que guay que es todo y qué majos que somos.
¿Y el premio de álbum ilustrado? Pues bueno, eso se despachaba con una simple frase: el premio de álbum ilustrado ha sido para La noche estrellada de Jimmy Liao editado por Barbara Fiore. Y ya está. Ni foto, ni resumen del argumento, ni opinión del jurado, ni entrevista a la editoria, ni al autor menos, claro, ni nada de nada. ¿Por qué? ¿Por qué unos son tan importantes y el otro no?

Bueno, son sólo dibujitos, ¿no? Y, además, es algo infantil, ¿no? Y no tiene mucho mérito comparado con escribir una novela, ¿no? Y los medios de comunicación no tenemos ni puñetera idea de lo que es eso, ¿no? Quiero decir, ¿importa a alguien? ¿Y esto por qué pasa? ¿Por qué hay tan poco eco? ¿Por qué los que nos dedicamos al álbum ilustado, a la literatura infantil y juvenil, a la literatura de género, nos sentimos tan sólos?
Creo que una de los primeros prejuicios que existen es la identificación de álbum ilustrado con género infantil. Y, ya se sabe que todo lo relacionado con lo infantil tiene menos prestigio (a no ser que tenga alguna subvención, lo patrocine TV3 o lo dibuje Jordi Lavanda). Todo hemos oído eso de "es demasiado infantil" o "para ser algo para niños no está mal". Para un adulto, de entrada, lo que suene a intantil tiene una connotación algo peyorativa y se tiene la tendencia de tratarlo con... digamos, condescendencia.

Pues, bueno, esa correspondencia es errónea. Asimilar que el álbum ilustrado es cosa de niños es equivocarse. Y afirmarlo de forma categórica como me he ido encontrando es ignoracia. El álbum ilustrado es infinito y permite el abánico para todos los públicos. Álbum ilustrado para niños, para todos y exclusivamente para adultos. Es la grandeza del genero. Como lo que pasaba en el mundo del cómic hasta hace poco que alguien inventó el término "novela gráfica" para los tebeos largos. Entonces, de repente, se levantó una consideración hacia el noveno arte (supongo que es casualidad que aparezca la palabra "novela"). Quizá para el álbum ilustrado tengamos que buscar algo parecido.

Pero, claro, poco puede hacer el libro con dibujitos frente al prestigio de la novela. Una anécdota personal. Cuando me ofrecieron por primera vez ser jurado del álbum ilustrado mi entusiasmo y la ilusión que me hacia me llevaron a compartirlo con uno de esos clientes que entran en la librería cargados de cultura y sapienza. Le comenté que me habían pedido ser miembro del jurado y me dijo que qué bien, qué chulo y que tendría que leer muchas novelas.
- No, del de novela, no. Jurado del premio de álbum ilustrado.
- Ah, el de los niños. Qué pena, ¿no?
Pocos discuten ahora que la novela puede considerarse un arte. Que una novela puede compararse con la Capilla Sixtina o la Novena Sinfonía (y, bueno, dependiendo siempre del género de la novela, claro, pero eso sería otro debate). ¿Y un álbum ilustrado? Bueno, ese debate sigue abierto. Se sigue discutiendo si Donde viven los monstruos, Pequeño azul, pequeño amarillo o El árbol rojo se pueden considerar arte. Incluso se discute si se deben considerar desde una perspectiva pictórica. Bueno, el mismo debate en el que se encuentra el cómic desde que nació.

Supongo que también se debe al hecho de que este país nuestro (al que podéis llamar como queráis) no tiene una verdadera cultura ni del álbum ilustrado ni llanamente pictórica. No voy a comparar con otro países, pero como librero puedo constatar que la venta de álbumes ilustrados es dura y difícil y que su valoración ya no digamos. "Quiero un cuento de verdad", "Esto no se entiende", etc. Las ventas que yo hago es a convencidos y los que no, pues es una venta uno a uno. Hago pedagogía, enseño a mirar la ilustración, a mirar el texto, a ver la danza que se establece entre los dos, etc. No percibo un prestigio del dibujo o de la ilustración. No se enseña a ver. Y si no que la mayoría recuerde cómo le enseñaron historia del arte en el instituto. ¿A alguien le enseñaron a ver un dibujo, un cuadro o una ilustración? ¿Alguien recuerda que en arte del siglo XX se mencionara a Leo Lionni o Maurice Sendak?

No sé si me estoy explicando. Lo que se me da bien son las tontás, y cuando me pongo serio me aturullo y tengo la impresión de que no me sé explicar. Básicamente es que estoy de rebote y me sorprende la ignorancia y el desprecio que conceden los medios de comunicación a este premio y a todos los que se otorgan de ilustración en esta cosa que llaman país. Y creo, además, que por nuestro bien como lectores debemos empezar a aprender a leer bien los dibujos.
Porque la lectura de un álbum ilustrado puede ser tan rica que la de una novela porque conjuga dos habilidades: leer bien y ver bien. Saber leer y saber ver.
Y poseer esas dos habilidades nos hace mejores personas.
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