Wednesday, March 10, 2010

Algo se acerca

El aire huele a novedades.
Algo se acerca.


¿Pero qué? ¿Qué es eso que hay en el ambiente y que tanta inquietud me produce? ¿Energía estática? ¿Ondas electromagnéticas de control mental? ¿Llamadas obscenas a mitad de la noche? ¿Qué está a punto de pasar? Porque noto nervios. Mal ambiente. Como de esa amenaza de violencia antes de las tormentas o los asedios. Llevo unos días inquieto y con la extraña sensación de que esta especie de calma va a acabar. De que algo va a trastocar esta calma y tranquilidad en la que vivo, de que...

Un momento, que llaman a la puerta. Ahora vengo.

Así que Jorge se levanta de la mesa donde está sentado tomando un tibio café con leche y luchando con las ganas de irse a dormir. Se pregunta quién será a estas horas y sin avisar. Cualquiera, piensa. Compone una sonrisa y abre la puerta.

Tres viejas repugnantes le miran con un solo ojo que se van pasando y le hablan con tres bocas, pero un solo diente que comparten.


- Jorge...
- Jorge...
- Jorge...
- Hijo y nieto de Jiménez y del Moral.
- Nieto e hijo de Jim...
- ¿Qué queréis de mí viejas repugnantes y asquerosas? ¿Qué palabras emergen de esas bocas pestilentes y podridas?
- Horror.
- Terror.
- Cosas de mucho miedo.
- UUUUUUUUUU
- UUUUUUUUUU
- UUUUU... ¿podemos pasar?
- Sí, claro. ¿Queréis tomar algo?
- Si tienes un poco de agua.
- Claro.
- Gracias. Seguimos... UUUUU
- ¿Por qué yo?
- Porque eres quien eres, porque así lo mandan.
- ¿Quién?
- Los que moran en las sombras.
- ¿Cuál es entonces la profecia viejas pesadas y repetetivas cuyos pelos son alambre y cuyas caras hacen vomitar el desayuno de la infancia?
- No profecia.
- No profecia.
- No profecia, sino hecho.
Y las tres, alzando su único ojo al cielo, proclaramon en un grito al unísono.

- ¡En un mes y medio es Sant Jordi! A joderse...

Jorge cae al suelo de rodillas, sus ojos se llenan de lágrimas y proclama un:

- ¡NOOOOOOOOOOO!


Sí, niños y niñas. Sant Jordi ya está a la vuelta de la esquina y promete un montón de trabajo para Jorge. Estrés, nervios, ganas de hacer un millón de otras cosas, novedades, representantes, construir mesas, elegir libros, horas y horas de inusitada diversión. Para vosotros, claro. No para él.

Próximamente, en este blog.

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